Joao Pedro firma doblete en la goleada del Atlético de San Luis al Mazatlán

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San Luis Potosí, SLP.- Atlético de San Luis venció 4-1 a Mazatlán en el Alfonso Lastras, pero ni la goleada logró tapar lo evidente: el equipo sigue sin una identidad clara y la afición no está dispuesta a perdonar. Guillermo Abascal volvió a escuchar el grito que lo persigue jornada tras jornada: “¡Fuera Abascal!”.

El primer tiempo fue la mejor prueba de la desconexión que vive el equipo. Cuarenta y cinco minutos planos, sin idea ofensiva, sin presión alta, sin variantes. San Luis no jugó a nada. Mazatlán tampoco ofreció demasiado, pero al menos intentó ensuciar el trámite. Los potosinos parecían atados, sin movilidad y sin claridad. El 0-0 al descanso fue un castigo merecido para ambos.

Los silbidos comenzaron desde entonces.

El partido cambió más por circunstancias que por ajustes tácticos. Al minuto 50, Lucas Merolla empujó el balón a su propia portería tras un centro sin mayor peligro. El autogol rompió el cero y alivió a un San Luis que hasta ese momento no encontraba respuestas.

Siete minutos después, al 57’, Joao Pedro sacó un disparo de gran calidad desde la media luna que se incrustó en el ángulo. Un golazo que amplió la ventaja a 2-0 y que maquillaba lo que en el trámite seguía siendo un equipo intermitente.

Mazatlán recortó distancias al 75’, cuando Ovalle aprovechó las facilidades defensivas para poner el 2-1. El estadio volvió a tensarse. La fragilidad del San Luis quedó nuevamente expuesta.

La tranquilidad llegó al 79’, con un tiro libre de Sebastián Salles-Lamonge que terminó en el fondo de la red para el 3-1. Y al 88’, Miguel “Chano” García mandó un centro preciso para que Joao Pedro firmara su doblete con un remate de cabeza que sentenció el 4-1 definitivo.

El marcador es contundente. Cuatro goles, tres puntos y una noche que, en papel, parece redonda. Pero la realidad en la tribuna fue otra. Los abucheos no se detuvieron, y el “¡Fuera Abascal!” volvió a retumbar con fuerza en el Alfonso Lastras.

San Luis ganó, sí. Pero lo hizo tras un primer tiempo vergonzoso y gracias a errores del rival y destellos individuales más que a un funcionamiento colectivo sólido. La goleada no borra las dudas ni la falta de identidad.

Abascal respira una jornada más, pero la paciencia se agota. En San Luis ya no basta con ganar; la afición quiere un equipo que juegue a algo. Y hoy, pese al 4-1, la sensación es que el problema sigue sentado en el banquillo.